Vivimos enjaulados en verdades populares, apresados por la repetición de los dichos, protegidos en el “dar por hecho” reacciones, en que nuestra experiencia nos avala para prever cómo serán las cosas, para prejuzgar lo desconocido, para explicar
Buscamos respuesta a todo, y de no hallarla la inventamos, encasillándonos poco a poco en un punto de vista, protegiéndonos de lo distinto, ahogados por el miedo al cambio repetimos, más vale lo bueno conocido que lo malo por conocer.
Negando ya el suceder. Que más sabe el diablo por viejo… que por diablo, y avalados por lo que ya fue en una ocasión, o en varias, nos escondemos en una actitud evasiva, de rechazo o apatía, pudiendo asumir en momentos distintos una misma actitud.
Pero cada situación es una, y no puede ser igual a la anterior, en cambio sí lo son nuestras respuestas, y de ahí que el diablo, viejo o no, siga siendo diablo.
Y es que la diferencia no es fácilmente administrable, mejor igualar que adaptar. Se adapten los cuerpos al molde, aunque para ello tengan que cortarse piernas, ovarios, y sueños.
Y nos recortamos para encajar en un mismo patrón.
Pero lo aprendido no es lo real, porque no a todos los cerdos les llega su San Martín, ni solo merece la pena hacer las cosas si las haces bien.
Algo que merece la pena no suele darse, sino que lleva un recorrido. Y si algo merece la pena, aunque al principio no salga bien, insiste.
Dicen que nadie ayuda a nadie, que nos llevamos como “perros y gatos”, que no escuchamos, y que nada nos importa, que el hombre es violento y egoísta por naturaleza, y el valor al alza es el triunfo personal.
En cambio, día a día se desmontan tópicos, se descubre que x no es como se pensaba, sino que se fundamenta en algo distinto, y aun así nos encabezamos en lo que creemos saber. Y ahora creemos saber que no hay nada que creer.
Se desechan los hechos asumidos, pero cerramos los ojos.
Dicen que nadie ayuda… primera donación de Daniel, desconocido. Muchas gracias :D. Los emails de Mar que ha pasado el link a más personas, la familia, y los amigos ahí, y el apoyo de personas que no conozco, que no conocen a la perrilla, y que en cambio me están ayudando.
Nos llevamos como perros y gatos, para muestra, un botón:
Cosa y Shana, inseparables. Te hacen sentir algo grande, que aplasta el pecho y no se puede explicar. El antónimo a la angustia.
No escuchamos y nada nos importa… en cambio cada vez más la gente se une conforme a una idea, gente que busca información, que duda, y que no se conforma con el “nada” constante. La curiosidad ha encontrado las alas gracias a la red, a que las personas recuperan aunque sea de forma virtual la sana costumbre del diálogo, que se comparte el conocimiento, y se enseña porque sí, y no hay más.
Y ahí están los visionarios, “Tanto monta, monta tanto la empatía como la sed “ (http://www.eduardpunset.es/11586/general/tanto-monta-monta-tanto-la-empatia-como-la-sed ).
Ni todo es negro, ni todo es blanco, ni perros, ni gatos, ni razas, ni absolutos, vidas. Cambiar los cristales, o mantener la vista fija, inamovible, muerta.
Dicho lo cual, me voy a pasear a la perra, a andar, a respirar, a soñar, que todavía es gratis.


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