viernes, 10 de junio de 2011

Me empadrono en plaza Solución, esquina el paraíso.


 Basta ya de canibalismos ciudadanos.

Cambiando la arquitectura social, dejando la base de la pirámide y eliminando los individualismos, ideológicos y de poder, llevando a cabo un urbanismo horizontal, de iguales, dónde manda una unanimidad dialogada, comprendida, educada.

Orgullo, éxtasis y admiración y fuerza. El desánimo se ha traducido en el ánimo de quienes sienten que pueden cambiar las cosas, de quienes descubren que los silencios eran silencios a gritos, que su forma de ver las cosas coincide, que no pueden engañarnos, y que esto finalmente ha explotado.

Con unos pasos primero tímidos, hoy seguros, determinantes, fuertes, alimentados por los sucesos afortunados y los errores continuos que han dejado ver como el poder sin argumentos recurre reiteradamente a la violencia.

Y sentir que ser un soñador tiene cabida, y ver como aparecen puntos en el mapa,  que señalizan como el hartazgo y el hastío ha cogido fuerza, como el diálogo horizontal, consensuado y lógico va uniendo a personas a lo largo de todo el mapa.
Y si antes nos movía la inseguridad y mirábamos de forma hostil, o huraña hoy paseas por las plazas recibiendo sonrisas, ojos esperanzados, ilusión y  orgullo.
Hemos devorado de golpe los no lugares, apropiándonos de nuestro espacio, y ese espacio se ha hecho infinito, rompiendo fronteras, fronteras absurdas e históricas, territoriales, generacionales, partidistas, idiomáticas.

Un grito ordenado, silencioso, educado, organizado, y mil adjetivos que definen la calidad de quienes pensaban solos y se han unido para pensar en conjunto, para plantear como las estructuras que sustentan los modelos políticos, ya en España, como en el resto del mundo, para exigir a los poderosos que nos dejen ser personas, y no intereses económicos.

Que nos devuelvan la vida que han hipotecado con su avaricia, que respondan ante sus errores, y ante aquello que dicen representar.

Que un consumismo que acaba con las personas, y el medio es un veneno, y que se caigan los mercados o los bancos, y baje la bolsa es abstracción, es economía, pero no es una vida, y menos  miles.

Y la fuerza aumenta pese a la falta de respeto, porque cuando se lleva la razón y acompaña la lógica, y se destapan las mentiras adornadas, no hay vuelta atrás. Porque cuando se despierta el vitalismo, se cultiva, se demuestra que sí, somos altruistas, estamos angustiados ya de movernos por manipulaciones, queremos un consumo responsable, vivir con lo necesario, y liberarnos de los pesos y la mierda que nos han vendido como sentido y necesidad, y retomar el sentido común.

Miles de personas escuchándose, animándose, conviviendo, y removiendo el terreno, sacando las raíces podridas y dejando nuevas semillas, brotando un cambio, una re-evolución.
Todo lo que había empezado a descubrir al intentar dar otra posibilidad con lo de Cosa, ha tenido este último mes el valor de un sueño, del éxtasis absoluto. 

Porque no se puede jugar con las ilusiones, especular con las personas,  porque la cuerda se tensa, y acaba rompiéndose. 

Hoy es imposible limpiar la telaraña de comunicaciones, al red nos permite conocer, escuchar, aprender, ser partícipes, cambiar para ser lo mejor de uno mismo.  Y en conjunto, ser mejor sociedad, avanzar.

Basta ya de perfeccionar un sistema que nos lleva a la ruina de valores y esperanza. Comenzamos a reconstruir un nuevo urbanismo, donde la estructura gira en torno a la necesidad y no, por el contrario las necesidades se adaptan a la estructura.

Hay riquezas que lo matan a uno si no puede compartirlas" Momo

Devolvamos un urbanismo que tenga como eje el ágora, y como ladrillos personas y palabras, donde sea el conocimiento y no el consumo lo que mane de la fuente, siendo la inquietud infinita, y el aprendizaje lo único que hidrata el pensamiento.
Los hombres grises quedan atrás.

No hay palabras para todo lo que ha sucedido, solo quedan fragmentos.

























domingo, 15 de mayo de 2011

Cortad dependencias

Una tijera con grandes ojos cristalinos, espesas pestañas y un brillo triste, un día reaccionó y en su mirada apareció la determinación, fuerte, ebria de entusiasmo, pasional, loca.

Ando la tijera sobre su filo, un paso tras otro, un paso tras otro. Tenía un objetivo claro. Entrenó su fuerza y su hoja, afilando sus cuchillas en la piedra.

Fue cambiando su alma oxidada, chirriante, conformista y por fin estuvo preparada para pasar a la acción. 

Trazó un mapa de los puntos donde iniciar la revolución, primero iría dando pequeños pasos, para finalmente enfrentarse a los grandes nudos, quizá con más tijeras a su alrededor.

Era necesario cortar los cables de la dependencia y la manipulación, del deseo gestionado, y provocar que volvieran los sueños, las palabras, los diálogos y las caricias reales, la gente fuese de nuevo al parque, ocupasen los bancos, y en conjunto, con el agradable sabor de una caña entre amigos , no contactos seguidores o bloggers, iniciasen el movimiento que devolviera de nuevo el mundo a las personas, y dejase morir al absurdo sistema económico que había perdido el norte y olvidado la necesidad de alimento, vestido, y casa, y los sueños como visado. Cortar el cordón que le hace alimentarse de la unidad, del individuo.

Ando la tijera sobre su filo, un paso tras otro, un paso tras otro. Tenía un objetivo claro. Corto los cables. Se apagaron los televisores, la gente miró el cielo y escucho pájaros.

Sangraron los poderosos. 







Hoy

martes, 3 de mayo de 2011

Sin miedo y en paro.


Se celebra la muerte entre vítores y nacionalismos absurdos, carnaza como orgullo y asesinato como bandera, y el pescado a los mares. Mientras el paro alcanza cifras desorbitadas y se salen los ojos inyectados en fracaso y baja autoestima de los parados, inmovilizados todos por el miedo y culpándose de no prever lo que desconocían sin gritar a aquellos que manejaban sus vidas en términos de mercado y compraventa. 

Algunos lloran y otros desgastan su energía en el circo televisivo, bien sobre el campo o el ridículo subvencionado públicamente de otras vidas, escapan. Mientras se vuelven a los jóvenes, no
sotros, educados en el nihilismo y la falta de acción, diciéndole al cojo que corra sin enseñarle a correr.
Reaccionar. Y nosotros, sin conocer la unión reaccionamos, con el precedente avalado desde los medios de comunicación, de hacer un esfuerzo vano, absurdo, aunque mediático, y tachándonos ya de la generación sin valores. Pero somos la generación sin futuro aprendiendo de nuevo los valores que olvidaron enseñarnos narcotizados en el estado del bienestar. 

Estamos aprendiendo a ver la fuerza, y a no escuchar el absurdo del movimiento conjunto, diagnosticado ya de antemano, y aprendiendo que las cosas pueden cambiarse, algo que, desde que nacimos, nos dijeron imposible.
Crean una universidad basada en la empresa, y una educación para la mercadotecnia, y cuando estos caen, la empresa, el mercado, el empleo, esperan que surjan las herramientas que no han querido financiar, que reaccionemos movidos por unos impulsos que no ha interesado enseñar.
Y paralizados por el exceso de lo superficial y la falta de conocimiento para la vida, nos quedan las palabras para entre todos cambiar lo que se ha concebido como una generación sin valores, siendo precisamente esa nada la que ahora nos une y nos deja avanzar sin miedo, sin el miedo de quienes nos instan o avergüenzan de nuestra falta de movilización, del miedo de los que aun tienen algo que perder. 

Pero cuando ya no puedes perder, cuando aun no has tenido la oportunidad de ganar, con la culpabilidad de errores cometidos desde sectores minoritarios, avanzas. Con las estadísticas a tus hombros, culpable de encontrarte en la edad y en paro, culpable de ser joven, culpables de no tener ánimo para reclamar.
Pero bien, reaccionemos, sin simplificar, mientras que el desanimo y la baja autoestima se refleja en quienes nos rodean, con ello reaccionemos, sustituyamos la negativa, el absurdo de celebrar la muerte como la vida, de comercializar con datos, personas y angustias.
Olvidemos la preocupación, no hay de qué preocuparse, no hay nada que perder. Sin futuro, sin trabajo, sin casa, pero juntos, volviendo a usar la palabra, a escuchar, reflexionar, y apagar el  televisor, a olvidar que es fiesta o puente, o llueve o nieva, o hace demasiado calor, y salir, en conjunto a reclamar la oportunidad de cambio, desde arriba, sin reproches, hacia adelante. 

Cambiar la sociedad, la economía, el mercado, devolvérsela a las personas, al pensamiento, a lo razonable.
Entender la mesura, la medida, y la necesidad desde uno y no desde la publicidad. Y por dios,  dejar el ojo por ojo y diente por diente, y encontrar el sentido común para devolverlo a su origen, y que vuelva a existir, pero no desde una fe repetitiva, no volviéndonos ecos de otros, sino con voz propia, reflexiva. 

Dejemos de ser masa, paremos de volvernos figuras manipulables, moldeables, recortadas. Que se ajustan.
Y evitemos que los derechos, que los valores que posibilitan una evolución, la educación, ser consecuentes, el arte, los libros  sean solo objetos turísticos, de entretenimiento o de ferias. Liberemos los objetos para formar una cultura, sin que esta sea gestionada, sino exprimida, compartida, amada. 

Saludemos al vecino, ayudemos a la señora del cuarto a subir las bolsas, y si nos cruzamos con otros regalemos sonrisas, gratis, fuertes, sinceras. 

Demos un paseo por el parque, aprendamos los nombres de los árboles, hablemos con los abuelos, miremos a los críos. 

Compartimos vidas, somos. Por qué castigarnos. Castiguemos con la indiferencia y el desprecio a los que han gestionado sin mirar a los ojos vidas y años, hipotecadas las ilusiones y los deseos. 

Seamos conscientes de que han jugado con los valores principales que sustentan una sociedad, nos han hecho participes de un juego donde se apostaba con el techo, el vestido, la sanidad y la educación. Y veamos donde está lo realmente importante. Que la crisis genere el recordar lo olvidado, y olvidar las necesidades absurdas con la que nos duermen, y comparan.

El triunfo personal es despertar y verte cerca de otros, de querer y dejarse querer, de reír con los amigos. Y para eso, con un banco y una cerveza no hay necesidad de más. Perdonen, sin cerveza, que es ilegal.
En una ventana de un bar bebe el no fumador hablando en la ventana con su amigo, que si fuma, pero no bebe. 

Él sigue siendo él y quiere una cerveza. Ella sigue siendo ella, y quiere un cigarrillo. Y el muro, a generar impuestos absurdos.  Mientras, el atasco eleva la contaminación. Salud.

miércoles, 27 de abril de 2011

Mentira como verdad. Verdad como mentira.


Este blog tenía una finalidad, un objetivo, un fin, pero en su camino han surgido motivos para que sea un placer, aunque el objeto final no acabe siendo todo lo exitoso y rápido que deseaba.

Las palabras, un oasis. Definición que dice todo, que engloba el todo. Gracias Nuria.

Conocimiento, el agua que paga la sed en la sequía del desconcierto. Por qué se aleja al entendimiento.

Pasamos años encerrados en aulas donde nos enseñan conocimientos que olvidamos con la misma rapidez que aprendemos,  sin digerir, con la prisa contemporánea del que corre por hacerlo todo dentro de su tiempo, sin entender,  en una velocidad sin marchas, sin stops, sin giros, en línea recta, rectos, cuerdos.

Sin poder torcernos, enfocados al éxito, a la competición, rodeándose de exceso lo que no importa, y dejado de lado el aliento, queriendo y queriendo, las ideas pasan y nos destellan hasta que bajamos una ventana, abrimos otra pestaña y despistados seguimos corriendo.

Ventanas, pestañas, y prisas, molesta incluso el sueño.
¡Ay de errar! ¡Ay del fallo! ¡Ay de apartarse del camino del deber, de lo esperado! Antes el pecado se cernía sobre las nucas, como un tenedor ardiendo, hoy nos domina el miedo. El miedo al fracaso, al tiempo, a defraudar, al riesgo.

El pecado era castigado en la entrada al cielo, ahora el rechazo al fracasado es vivir cotidiano, y el equívoco una losa, clasificados los sentimientos en una gaveta, almacenados en libros y películas, géneros, etiquetas, y la mente como un archivador de momentos, sin papelera.

Y si surgen sentimientos poco afortunados, que se salgan de la cuerda, que difieran, que indignen, se duermen, medicados. No se deja a la tristeza llorar, ni a la alegría reír, generado el sinsentido del no sentir.

El deber se convierte en una deuda, en un debo, y en el endeudamiento nos vemos obligados a pagar o ser castigados.

Limitada la diferencia, limitada la imaginación, narcotizados los sueños.

El rechazo nos convierte en extraños, en virus, incluso en el propio reflejo.

No hay momento para errar, para aprender, para entender. No hay tiempo. Prisas, solo prisas, luego alcanzas la edad de jubilación, y vuelve el tiempo, pero ya no está la energía de la juventud, ni nos escuchamos unos a otros, y el trabajo ha sustituido la identidad, caes en el tiempo, y  no encuentras el terreno.

No hay sentido cuando se mata el sentimiento y el conocimiento, cuando se vive en lo adecuado, y lo correcto: lo distinto es error, es fallo.

La igualdad  condiciona lo diferente a un mismo término,  grandes conceptos que ocultan lo natural de la diferencia, que obligan al ritmo del cuerpo a ser el ritmo de otro cuerpo, que hacen que lo adecuado sea adecuarse, adaptarse, entrar en el molde y modelarse para no diferir, negándonos la realidad de lo distinto.

Todos somos iguales, todos somos iguales, todos somos iguales.

Prin­ci­pio de orques­ta­ción. “La pro­pa­ganda debe limi­tarse a un número pequeño de ideas y repe­tir­las incan­sa­ble­mente, pre­sen­ta­das una y otra vez desde dife­ren­tes pers­pec­ti­vas pero siem­pre con­ver­giendo sobre el mismo con­cepto. Sin fisu­ras ni dudas”. De aquí viene tam­bién la famosa frase: “Si una men­tira se repite sufi­cien­te­mente, acaba por con­ver­tirse en verdad”.
Prin­ci­pio de la silen­cia­ción. Aca­llar sobre las cues­tio­nes sobre las que no se tie­nen argu­men­tos y disi­mu­lar las noti­cias que favo­re­cen el adver­sa­rio, tam­bién con­tra­pro­gra­mando con la ayuda de medios de comu­ni­ca­ción afines.
Prin­ci­pio de la una­ni­mi­dad. Lle­gar a con­ven­cer a mucha gente que se piensa “como todo el mundo”, creando impre­sión de unanimidad.
Décalogo de Goebbels. 11 principios de la propaganda.

sentido, da.
(De sentir).
1. adj. Que incluye o expresa un sentimiento.
3. m. Proceso fisiológico de recepción y reconocimiento de sensaciones y estímulos que se produce a través de la vista, el oído, el olfato, el gusto o el tacto, o la situación de su propio cuerpo. Sentido del equilibrio.
4. m. Entendimiento o razón, en cuanto discierne las cosas.
5. m. Modo particular de entender algo, o juicio que se hace de ello.
6. m. Inteligencia o conocimiento con que se ejecutan algunas cosas. Leer con sentido.
7. m. Razón de ser, finalidad. Su conducta carecía de sentido.
10. m. Cada una de las interpretaciones que puede admitir un escrito, cláusula o proposición. La Sagrada Escritura tiene varios sentidos.
sentimiento.
1. m. Acción y efecto de sentir o sentirse.
2. m. Estado afectivo del ánimo producido por causas que lo impresionan vivamente.
conocimiento.
1. m. Acción y efecto de conocer.
2. m. Entendimiento, inteligencia, razón natural.
4. m. Cada una de las facultades sensoriales del hombre en la medida en que están activas. Perder, recobrar el conocimiento
9. m. pl. Noción, ciencia, sabiduría.

éxito.
(Del lat. exĭtus, salida).
3. m. p. us. Fin o terminación de un negocio o asunto.
triunfo.
(Del lat. triumphus).
1. m. Acción y efecto de triunfar ( quedar victorioso).
2. m. Éxito en cualquier empeño.
rechazo.
3. m. Biol. Fenómeno inmunológico por el que un organismo reconoce como extraño a un órgano o tejido procedente de otro individuo, aunque sea de la misma especie.
inconforme.
1.    adj. Hostil a lo establecido en el orden político, social, moral, estético, etc. U. t. c. s.
hostil.
(Del lat. hostīlis).
1.    adj. Contrario o enemigo.

enemigo, ga.
(Del lat. inimīcus).
3. m. y f. Persona que tiene mala voluntad a otra y le desea o hace mal.
6. m. diablo ( príncipe de los ángeles rebelados).
contradecir.
(Del lat. contradicĕre).
1. tr. Dicho de una persona: Decir lo contrario de lo que otra afirma, o negar lo que da por cierto. U. t. c. prnl.

viernes, 22 de abril de 2011

Recuento

Haciendo un recuento, la recaudación va más o menos así, de los 215 euros de la semana pasada, y tras la ayuda de amigos y familiares que a continuación detallo, la pequeña está ya a más de medio camino de ser operada.
-Paula, amiga de mi hermana: 20 €
-Mis tíos: 10 €
-Mi padre tras leer el blog: 50 €
-La elegante Olivia: 10 €
- Marta (persona con luz propia): 20 €
-Cumplir años: 90 €
Es decir, 200 euros que sumados a los 215 recaudados la semana anterior hacen 415, casi el 60 %.

Hoy apoyada por Olivia hemos iniciado la difusión del pos-it , a lo largo de los días que vienen hemos pensado poner la dirección de blog en diversos sitios de la geografía madrileña,  dudando de que resulte, pero…  siempre que he encontrado una nota de alguien, un apunte, una advertencia he querido saber más, esperemos que la curiosidad de un pos-it haga que alguien lo despegue y entre, significaría entre otras muchas cosas que no andamos tan ciegos por la calle, y que aun se puede llamar la atención de una forma cercana.
Si alguien entra por ese sistema, por favor, que lo diga! J Mientras tanto, otro taco de pos-it descansa para ser pegado en cualquier lugar inesperado, haciendo un mapa de apuntes propios, desde los no lugares, hasta este pequeño lugar sin sombra.
Esperemos que aun no hayan dilapidado la curiosidad con el exceso, y un pos-it pueda picar el instinto cotilla que nos lleva a querer averiguar un poco, el instinto de buscar, de dejarse llevar.  Los pos-it están pegados, esperando que alguien quiera despegarlos.
¿Podrá la posibilidad infinita de lo inesperado contra el sentido ¿común? acomodado de lo “natural”?

domingo, 17 de abril de 2011

Responsabilidades

Cómo explicar el  término dependencia, cómo asimilar que la mayoría de las veces se puede decidir, cómo desprotegerse y enfrentarse al hecho de ser un individuo, solo, cómo cortar los bastones.

Qué difícil, que doloroso es entender que has fabricado una serie de andamios que sustenten tu persona, de los que dependes y que aun afilados, hirientes, cortantes y condicionantes te permiten  moverte en esa culpabilidad ajena, en la autocompasión, en la parálisis, y en el bloqueo.

Juzgar, ser juzgado, irresponsabilidad, responsabilidad, hablar y arriesgarse, quedarse quieto y callar, peligros, beneficios…

Qué es la queja, qué es la crítica

Es absurdo defenderse de una opinión que difiere a la mía, e innecesario justificar el desarrollo de los hechos para ser aceptado de manera general. Pensar la critica desde lo constructivo, para ver en cuanto coincides y como defines ciertos términos, explicar tus consideraciones respecto a actitudes, compartirte, no justificarte.

Por qué, para qué,
Por qué no?

Nunca llueve a gusto de todos, y es un absurdo querer, pensar, o esperar  que todos compartan tu punto de vista frente a una serie de hechos, puedes explicar tu manera de mirar, pero no obligar e instar a otro a mirar de manera similar, darle tus cristales (darle más datos, más opciones) y de ahí, es elección del otro mantenerse firme en sus convicciones, dudar, o cerrarse a cualquier tipo de cambio.

De no ser así, volveríamos al pensamiento automatizado, ajustable según determinadas precisiones.  Tacharíamos los absolutos ajenos para imponer los propios.

Y es natural, no puedes justificarte para ser siempre aceptado, solo trabajar en ti para mejorar,  ser estudiante de los días, los gestos, los miedos,  sin perder tiempo en ser lo que el otro desea que seas.
A mí me han dado otras formas de mirar, y he optado por avanzar, por probar otra actitud, y desmontarme para reconstruirme de nuevo, escribir me permite entender, releer, repensar.

El hecho que mueve este blog es una situación económica x, que me impide resolver en el momento una circunstancia inesperada, siendo esta una manera de intentar resolverla, mejor o peor, un intento de buscar una solución, entre otros intentos, un por qué no, por qué no intentarlo,  y aprender a desmontar mis propias creencias, mis propios límites, los “dado por hecho”. No deja de ser una anécdota desde la que crecer. Pido ayuda, y ofrezco lo que esta experiencia me deja aclarar.

Una situación, una circunstancia no definen a una persona, no me definen a mí, ni definen al vecino del cuarto, ni a nadie. Si en cambio nos define, en cierta manera, las opciones o actitudes que generamos para enfrentar las circunstancias.

Y de ese enfrentamiento con las situaciones, con los impedimentos, con lo cotidiano entramos en un aprendizaje para cambiar nuestras propias definiciones, o conformarnos con lo que somos sin querer evolucionar. El no enfrentamiento resulta ya una opción que nos identifica con una manera de actuar.

Aprendices del día a día, podemos conformarnos y justificar en otros nuestra definición, o arriesgarnos e ir cortando dependencia de lo ajeno, para construir un reflejo del que sentirnos satisfechos, mejorarnos y dar la oportunidad de mejorar al resto.

Cómo, compartiendo. Qué. Estrategias, reflexiones, experiencias y diversas maneras de enfrentarse a ellas. 
Por qué, porque formamos parte de una historia, de un conjunto, de un todo y dar lo aprendido para evolucionar permite una evolución conjunta, y no solo personal.

Dar herramientas para desarrollar respuestas creativas, distintas, sin caer de nuevo en las medidas que se tomaron en ocasiones anteriores, buscar nuevas formas para viejos problemas, avanzar y no estancarse en lo conocido.  Ya no se trata de hacer mí día a día un disfrute, sino de dar lo que aprendo para que otro pueda disfrutar de su día, y para que en conjunto se cambie, se reajuste, se evolucione.

Para unos pueden ser absurdos, para otros, dogmatismo.  No pensé cuando  decidí probar la idea descabellada de intentar conseguir ayuda económica para operar a la perra que el blog pudiera irse por estos derroteros, iba a ser algo más mecánico, más numérico. Pero no es el fin lo único, en el camino hacía el objetivo principal he acabado escribiendo , o describiendo otros factores ajenos a la rótula de Cosa, ¿es acertado publicarlo cuando no dirige al objetivo principal?… no lo sé, pero se ha ido generando desde las determinadas circunstancias que el problema principal ha conllevado.

Porque no solo Cosa está coja, la cosa está coja.

Y gracias a esto estoy aprendiendo, conociéndome, conociendo mi entorno, acercándome a otros, aprendiendo más y más. Conseguiré operarla o no, el proceso en cualquier caso ya ha dado más de lo que podía imaginar, seguir creyendo en el intento e insistir, y mientras buscar más opciones, más fuentes de ingreso, por qué si, la perra es mi responsabilidad, depende de mí, y no la puedo fallar.

Ser consecuentes, serenos, y elaborar estrategias, nada más. 

Juventud sin futuro



Palabras poco habituales, de otra época, de otra cultura, fuertes en su propia definición, tímidas y calladas en el glosario de lo cotidiano.

Serenidad, esfuerzo, aprendizaje, curiosidad, valor

Confusión de términos, o industrialización de los mismos, valor entendido como valía, válido entendido como eficiente, práctico, contabilizado, utilitario, productivo, en  definitiva económico.

Minusválido, de menor valía, mermado valor, inútil: objeto de concesiones de amabilidad y generosidad por parte del que produce, que se beneficia de esa tacha de invalidez asumida para lucrarse por el esfuerzo de quién vive para adaptarse a la eficiencia, sobrepasando con creces al productivo  (individuo entendido como válido en porcentajes)

Contabilizar, capitalizar los términos, volver el valor meramente economía, administrar el esfuerzo y sangrar la diferencia. La generosidad del débil de valores, fuerte en su valor económico.

Vacio, robotizado administra los huecos de de diferencias pintando con sangre ajena los límites de su fortuna.
Ávidos de libertad individual avanzamos, ¿a dónde?  Exigimos una libertad que olvidamos respetar, que nos condicionan a desentender, ¡libres, libres, libres!

Y la diferencia, que no es sino la capacidad de pensamiento, supuesta racionalidad que nos humaniza frente al resto de seres vivos… ya ha sido contabilizada, administrada, mermada, atada.

La racionalidad que nos lleva  a matar el impulso vital, el deseo y la consciencia de uno mismo en detrimento del conjunto social, sin tiempo para pensar que es lo que realmente deseamos vivir, como encaminar nuestra biografía, andamos por vías gestionadas, autopistas con peajes, prohibiciones, obligaciones y limites. ¡Libres, libres, libres!

Libres dependientes, resignados.

Números con ojos, piernas, cabezas, pero ¡ay! del peligro de pérdida de alguna parte del número. Solo números enteros, los demás generan quebraderos de cabeza.

Pierde un brazo, pierde una pierna, pierde un ojo, pierde los dientes, pierde un pulmón, pierde efectividad, envejece, vive, serás archivado en la sala oscura, adornado del término obra social y cultural, hemos de estar agradecidos.  Antes puedes pasar por el taller mecánico, allí poseen ojos de repuesto, dientes, máquinas que respiran, pero aun no han encontrado el antídoto a lo natural, al tiempo. Gracias a dios la producción de nuevos números puede controlar mayores patologías de cara a un futuro, salvo, claro está, lo inesperado.


Lo inesperado, la tendencia vital alejada de la producción, del número, de la estadística. El poder decidir colarse por un hueco y no entrar por el luminoso portal de lo correcto, lo asumido, lo ideal.

Pensar si el blanco es blanco y el negro negro, apagar la luz, cambiar de hemisferio, leer otros tiempos, leernos sin que las palabras hayan pasado por la cadena de saneamiento y desparasitación.

Germinan los virus del cambio, crecen las raíces en un terreno volátil, que puede atravesar fronteras, pasar aduanas, y existir sin ubicación fija.

Cómo quemar los archivos de memorias si no encuentras los cajones ni los ficheros, como quemar los hechos cuando han decidido abandonar el tiempo, como negar que ayer paso aquello, si no encuentras el papel con la noticia, como incendiar el recuerdo.

No consiguen formar el Ministerio que se encargue de ello. Releen y releen las distopías e intentan frenarse,  desacreditan la educación y merman los fondos que permiten la base inicial del pensamiento, mercantilizan los saberes y cortan las patas del aprendizaje en los asientos universitarios, mienten y mienten, pero aún se agrietan los muros y corre libre el pensamiento.


Todavía no han entendido que fue primero el pensamiento, y luego, luego el capital.

Nunca olvidaré al excéntrico de Fa, ni olvidaré la imagen de a donde corre el caballo libre que corre.

En cambio, nosotros podemos decidir correr en una dirección distinta a las flechas, y hablar de nuevo, dejando que la electricidad descanse y que el televisor almacene polvo, volviéndose de nuevo objeto, sin ser sustituto de viajes, sueños, sentimientos.

Palabras más sabias que las mías:
http://www.publico.es/367007/esta-cultura-capitalista-de-cinco-siglos-ha-agotado-ya-sus-posibilidades